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viernes, 27 de enero de 2012

LAS DIFERENCIAS ENTRE RODOLFO Y ESTEFANIA!

Fue después del nacimiento de Erzsi cuando empezaron a hacerse sentir las grietas en el matrimonio de Rodolfo y Estefanía. En su habitual estilo, Rodolfo había querido llevarse a Estefanía a su terreno, para lo cual le pidió que se vistiese de forma discreta y poco recargada para visitar juntos un Heuringen, una típica taberna vienesa al aire libre.

La experiencia podía haber suscitado una reacción positiva en una mujer de mente más abierta y flexible, favorablemente dispuesta a conocer nuevos ambientes y a tratar en una atmósfera relajada con gente que nunca se hubiera cruzado manteniéndose en su ambiente palaciego. Pero Estefanía  no se caracterizaba precisamente por querer salirse de ese ambiente palaciego y conocer los modos de vida típicos de sus súbditos no aristocráticos. Encontró "muy desagradable" verse de repente sometida a apreturas y empujones, buscando una mesa libre en medio de una multitud jaranera que armaba considerable barullo, para encontrarse con un menú a base de salchichas  con vino casero. Esa podía ser la idea que tenía Rodolfo de una noche encantadora, pero, desde luego, Estefanía  no le alababa el gusto a su marido.

El episodio ponía de relieve, de forma anecdótica, la sustancial diferencia de caracteres, temperamentos e intereses  de ambos. Que a Rodolfo le encantase escaparse de los palacios para mezclarse con la gente común era algo muy Wittelsbach: su abuelo materno, el duque Max, se lo había pasado en grande reuniéndose con su círculo de amigos parranderos en tabernas muniquesas dónde apuraban grandes jarras de cerveza mientras intercambiaban versos sin sentido o chanzas entre estruendosas carcajadas. Precisamente. Estefanía  volvió a palacio con un gran dolor de cabeza, molesta y resentida por haber tenido que participar en aquella excursión. Por supuesto, Rodolfo se abstuvo de invitarla en un futuro, pero se quedó con una sensación de completo desencanto por la "rigidez" de su mujer.

Poco a poco, Rodolfo multiplicó sus salidas sin Estefanía. No se trataba de algo sorprendente, pues esa época podía ser muy restrictiva en lo que atañía a la libertad de movimientos de las mujeres, pero daba una libertad sin cortapisas a los hombres. Socialmente, se comprendía que ellos necesitasen "expansionarse" e incluso "desfogarse". Rodolfo se mezclaba con naturalidad con gente muy diversa: artistas, literatos en ciernes, periodistas liberales que jugaban a tratar de burlar la fuerte censura. También compartía sus francachelas con archiduques, príncipes y nobles con demasiado tiempo para el ocio y suficiente dinero para derrochar en placeres.

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