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domingo, 11 de diciembre de 2011

SU RELACIÓN CON MARÍA VETSERA!

A inicios de otoño de 1888, maría se puso en contacto epistolar con Rodolfo solicitándole de manera anónima una cita. Hasta finales de octubre, sus contactos no pasaron de paseos que, como mucho, concluyeron con algunos abrazos furtivos en los jardines del plater. Rodolfo sabía que era seguido por la guardia de su padre y no deseaba correr riesgos. Las citas se multiplican tanto en los salones palaciegos, donde maría entra radiante y envidiada, como en los jardines de la residencia campestre de mayerling. Las murmuraciones se dejan escuchar; el escándalo circunda los salones de palacio.

Maureen  allen, un amigo estadounidense de la baronesa declaro: “la gente le dio crédito por no tener amor a la ligera, se tomo el asunto muy enserio, demostraba un amor excesivo por el príncipe heredero”.

Ahora, el azar se lo ha puesto fácil para marcar al líder de sus sueños. El primer contacto es fruto de la euforia, a base de insistencias, cartas aduladoras y visitas de 15 minutos, ha conseguido hacerse un hueco en la agenda y en la cabeza del kronprinz. El guion de los encuentros pasa, tras el sin fin de notas diarias, por una cita en la trastienda del inmenso plater vienes  a media tarde. Arrullada a los pies de un archiduque cansado y que lee la prensa o que ultima un informe, acaban acostándose juntos, haciendo el amor ”arrebatado”.

María vetsera no escatimo recursos para garantizar la pasión de su amante: consumía afrodisiacos, recurrió a encantamientos gitanos, amarraba a a su amante al lecho para hacer sesiones de sadomasoquismo y Rodolfo estaba feliz.

<< Es un diablillo …, no me la puedo sacudir…>> después añade Rodolfo: << he conocido otras mucho más hermosas; pero nunca he tropezado con un corazón tan fiel … le estoy dedicando demasiado tiempo; a veces me pregunto si soy tonto…>>.


Varias veces quiso romper con ella, pero maría vetsera lo seguía y lo hostigaba. El 26 de enero de 1889, helena vetsera concibió  una fuerte sospecha acerca de la relación del príncipe heredero con su hija. Cuando encontró una caja de cigarrillos que el príncipe le había dado a la joven con la frase “gracias a la suerte feliz 13 de enero 1889”.

Su familia y amigos se esforzaron en destacar el hecho de que el emperador y el vaticano nunca tolerarían la disolución del matrimonio de Rodolfo;  y maría sin duda se dio cuenta pero su obsesión por el príncipe iba más allá de los principios morales de la época. “si yo pudiera dar mi vida yo debería estar contenta de hacerlo, por lo que significa la vida para mí?”.

·NOTA CURIOSA!:En el libro de francisco enrique gribble “la vida del emperador francisco José” de 1914, dice que la condesa maría larisch chantajeaba a Rodolfo. << Cuando Rodolfo se encontraba en medio de sus tantas borracheras le confesó a la baronesa sus planes de algún golpe de estado para la independencia de Hungría, su divorcio con Estefanía para poder casarse de nuevo y la corona de reina de Hungría para maría vetsera>>. ¿Realmente ocurrió así? Es verdad que entre la baronesa y la condesa no existía secretos. Aunque Rodolfo era extremadamente cuidadoso con sus asuntos y cubriendo sus huellas.

domingo, 27 de noviembre de 2011

VIDA EN LA CORTE!


La pura verdad es que era una suerte que Estefanía  tuviese en Viena a su hermana Luisa...porque, en el ámbito familiar de los Habsburgo, no encontró precisamente la más calurosa de las acogidas.

A Rodolfo se le habían propuesto otras princesas como posibles consortes dignas para él. Entre ellas, habían figurado la princesa Mathilde de Sajonia o la infanta Eulalia de España. Probablemente, cualquiera de ellas hubiese suscitado una bienvenida menos seria y ceremoniosa en el emperador Francisco  José. A decir verdad, Francisco  José era introvertido, retraído, un tanto envarado y solemne: no podía esperarse en él una reacción espontánea de afectuosa bienvenida hacia ninguna. Pero en el caso de Estefanía, la llegada de la muchacha removía viejos recuerdos que se había pretendido echar en el olvido durante años. Décadas atrás, el hermano que seguía en edad a Francisco  José, el archiduque Maximiliano, también se había casado con una princesa de Bélgica: Charlotte, hermana de Leopoldo II, tía carnal de esa Estefanía. Rodolfo puso el mayor empeño en compartir sus aficiones, intereses y actitud vital con Estefanía.

sábado, 12 de noviembre de 2011

·PERIODISTA!

Como se sabe, Rodolfo escribió trabajos científicos y artículos políticos, donde critico la manera de gobierno de su padre. Estos artículos fueron publicados en la revista neues tagblatt weiner, por supuesto de forma anónima. Con la editorial de moriz szeps, con quien se hizo amigo Rodolfo, se mantuvieron en el anonimato los manuscritos. El príncipe se dirigía de forma directa y sarcástica.

Rodolfo también se esforzó por la reconciliación entre los judíos y los cristianos, para eliminar las disparidades sociales, económicas y educativas y lograr un buen patriota austriaco. Rodolfo se encontró entre la roca, por un lado el odio de la nobleza, antisemitas y nacionalistas, por otra parte, la admiración de los liberales, los intelectuales burgueses, los no católicos y los judíos.

Como Rodolfo dijo a szeps cuando la distribución general del papel para los artículos estaba prohibido: “hemos sido expulsados a las tinieblas… y es en parte obra de los jesuitas, que están estrechamente relacionados con todos los miembros mas influyentes de la familia imperial. No seme permite mover, y se han vuelto tan desconfiados de todo el mundo a mi alrededor que la vida se esta convirtiendo en una tortura.

domingo, 6 de noviembre de 2011

LA FAMILIA BALATAZZI-VETSERA

La familia baltazzi era un linaje griego de la isla de quíos.Albin vetsera tenía toda la intención de casarse con helena, una chica guapa con una fortuna recibida a la muerte de su padre theodore de seis millones de francos (casi nada…). La boda se celebro en la capilla de la embajada británica en Estambul. Al abandonar Constantinopla para instalarse en Austria, helena baltazzi y su marido albin vetsera (casados en 1864) escogieron una villa residencial de la alta burguesía vienesa.

En 1871, el mismo año del nacimiento de maría, la tercera de sus hijos, albin vetsera recibió del emperador su carta de nobleza con el titulo de barón. La pareja tuvo cuatro hijos: ladislas (con un trágico final en el incendio del burgtheater de Viena 1887), johanna (conocida como hanna), maría alexandrina y francisco (conocido como fery).
La Baronesa helena Vetsera causaba sensación con su tipo: morena, de ojos garzos y modales de Basilisa bizantina. Su exuberancia levantina era matizada por su sangre inglesa y la educación afrancesada que había recibido. Era una mujer que sabía escuchar pero que muy a menudo guardaba para ella sus propios juicios; su rostro era más bien afilado, los ojos ligeramente sombreados por un velo de ojeras, los labios carnosos que cerraba con gesto de firmeza pero que se transformaba a veces en una mueca de desprecio. Su mirada era magnética, a veces insoportable para su interlocutor. 

Poco tiempo después de su instalación en Europa, el barón albin vetsera se retiro al servicio diplomático para asumir la administración de la fortuna del sultán, lo que lo llevaba a ausentarse a menudo de Viena. Muy pegada de su rango y del honor de su familia, helena había sentido cruelmente las miradas y el trato ligeramente condescendiente de algunas de sus amistades ya que, pese a sus orígenes y a su tren de vida principesco, los baltazzi-vetsera tenían las puertas cerradas del gran palacio de la hofburg.
Los hermanos de helena: Alexander, hector, aristides y enrique, se habían convertido en personajes socialmente distinguidos y agasajados. Tras pasar una época en Inglaterra, decidieron hacer prosperar grandes establos para la cría de excelentes caballos de carreras en Hungría y fundaron en Viena el Jockey Club, una reproducción del English Jockey Club. 

Cuando estaban en territorio británico, los Baltazzi se codeaban con gente como el príncipe de Gales y los principales miembros de la aristocracia. En Belvoir Castle, residencia del duque de Rutland, lograron ser presentados a la emperatriz Elisabeth "Sissi" de Austria, que siempre se dejaba rodear por personas especialmente vinculadas a todo lo que tuviese que ver con equitación y monterías. A partir de ahí, todo fue coser y cantar. Los hermanos Baltazzi pronto se convirtieron en amigos del capitán George "Bay" Middleton, el "entrenador personal" de la emperatriz Elisabeth, y, asimismo, recibían constantes invitaciones a las monterías que se organizaban en la residencia predilecta de la emperatriz Elisabeth, el palacio de Gödöllo, cerca de Budapest. En resumen: los Baltazzi-Vetsera eran un gran clan con aspiraciones. Su espectacular progresión social les hacía todavía más ambiciosos. Helena, al quedarse viuda de Albin von Vetsera, centró sus aspiraciones en el porvenir de sus retoños. 

lunes, 17 de octubre de 2011

DIFERENCIAS CON GUILLERMO II DE ALEMANIA

Al principio Guillermo y Rodolfo eran muy buenos amigos, siempre lo trataban bien durante su estancia en Viena haciéndola muy agradable. Pero a medida que pasaba el tiempo la amabilidad de Guillermo hacia Rodolfo se fue tornando superficial, y pronto comenzaron los disgustos. Guillermo, por supuesto, no podía soportar las ideas liberales del príncipe, y mucho menos su amistad con los judíos. Incluso llego a llamar a Rodolfo un “judenknecht”.

Cuando en junio de 1888  llego al trono el emperador Guillermo de Alemania. Rodolfo desvaneció su sueño de una Europa democrática, con el tiempo su actitud hacia Prusia llego a las fronteras del odio, señalando que Austria-Hungría se convertiría en una provincia prusiana.

La opinión negativa de Guillermo cuando llego a inspeccionar el ejército austriaco, con unas críticas agudas sobre la infantería, cuyo inspector general era Rodolfo. Guillermo expreso su opinión abiertamente a francisco José y a Elisabeth. Mostrando a Rodolfo  como un indisciplinado, superficial y descuidado, que su modelo militar era aburrido y obsoleto. La emperatriz Elisabeth rechazo categóricamente la queja, por lo que Guillermo tuvo que disculparse. De regreso a Berlín, francisco José informo del desorden de su ejército y exigió cambios drásticos, la consecuencia final fue la salida clara de Rodolfo como inspector general.
Lo irritaba que lo compararan con Guillermo. Que a sus 29 años aterrizo en el trono imperial, y tenía cuatro hijos varones, mientras que él estaba en la lista d espera por el titulo imperial y no tenía ningún hijo varón.

jueves, 13 de octubre de 2011

EL PABELLÓN DE CAZA DE MAYERLING!

El príncipe heredero Rodolfo compro varias propiedades entre 1884 y 1886 y había renovado y “unido” para formar el pabellón de caza de mayerling. Constaba de tres salas en torno a un patio, además de un pabellón de té, una bolera y los establos que se describe por sus contemporáneos como “de lujo”.

El nuevo pabellón de caza se abrió oficialmente con una cacería de los días 19 y 20 de noviembre de 1887 en presencia del emperador y la emperatriz. Supongo que la princesa Estefanía estaba presente en aquella ocasión. El kronprinz Rodolfo había elegido aquel lugar como centro de sus actividades cinegéticas y también para sus devaneos amorosos. También para descansar tras los días de caza y reunirse en torno a una cena solida, regada con vinos fuertes y amenizados con los relatos de la jornada.

La ligera hondonada del valle de helenenthal donde había sido construido el castillito hacia que fuera prácticamente sepultado.
Entre noviembre de 1887 y los trágicos acontecimientos de 1889 la casa de campo se utilizo solo diez ocasiones. En ese periodo, la princesa Estefanía se quedo allí dos veces. La pequeña erzi se alojo allí entre el 1 al 17 de junio de 1888, cuando se recuperaba de una enfermedad.

En el libro el martirio de una emperatriz (1889) nos da una descripción sobre el diseño interior de mayerling:

“sus apartamentos parecían más un museo, o las habitaciones de un profesor de historia natural, que las de un príncipe alto y poderoso. Unos de los salones se organizo con el fin de representar un bosque. Un enorme oso, que el príncipe había disparado en una estancia en munkdcs, se aferraba a un pino de tronco. Búhos, linces, faisanes, zorros, venados y ciervos se encontraba en esta sala maravillosa.
También había aves que fueron fusiladas por Rodolfo durante su viaje de “quince días al Danubio”. El estudio del príncipe fue decorado con maravillosos ejemplares de extranjeros y nacionales de armas; pistolas, carabinas, mosquetes, espadas, dagas y sables con incrustaciones de oro, plata y nácar. Un ciervo blanco que le disparo en bohemia fueron quizás los elementos más notables de esta hermosa colección”.

domingo, 2 de octubre de 2011

UNA VIDA SEXUAL DESENFRENADA!...

A pesar de que su madre lo mimaba en exceso y le adoraba con locura, Rodolfo fue testigo de las reyertas matrimoniales entre el odioso y sifilítico emperador y su exquisita madre. Como producto de las andanzas extramatrimoniales del emperador siempre hubo confusión en cuanto al número de bastardos que engendro con sus amantes, y entre las media hermanitas del gallardo Rodolfo se cuenta a maría vetsera. No es de extrañarse que el futuro playboy tuviera una idea bastante macabra del matrimonio al ver lo mal que nadaban la relación entre sus regios padres.

Rodolfo desde que entraron en buena función sus hormonas en las adolescencia, se dedico a perseguir cuanta falda le pasara por delante sin distingo de raza, religión o edad. Sabía que jamás podía casarse por amor, y que estaba destinado a escoger esposa entre las rancias y muchas veces feas princesas de las antiguas casas europeas.



Rodolfo no se andaba precisamente con remilgos. Solía frecuentar los prostíbulos mas celebres de la ciudad o pedía que se enviasen a sus chicas preferidas a las fiestas privadas que se organizaban. Bebía demasiado y desaparecía noches enteras para participar en orgias.

Rodolfo incluso llego a engendrar dos niños con una vienesa, pero nunca se hablo de boda. La afición al mundo de las bambalinas era cosa corriente entre las testas coronadas y por coronar, como tadea mirszlac (una gitana que no usaba bragas y que se fue al lecho con el príncipe cuando este era un imberbe adolescente y ella ya una mujer treintona).

“he llegado a tener 14 y a acostarme con cuatro cada noche”; comenta el príncipe Rodolfo.

Siendo un hombre apuesto y con cierto aire desvalido, Rodolfo atraía irresistiblemente a las mujeres, hasta el punto de que muchas se le ofrecían descaradamente. Ello dio pábulo a los chismes sobre una vida sexual desenfrenada del heredero austrohúngaro (reflejada, por ejemplo, en la película húngara vicios privados, virtudes publicas de 1976). En realidad no fue para tanto, más que por la pasión erótica, estaba dominado por la del poder.